junio 2025

Hoy… ¿Por qué?

1-G-Hoy...Por que

2 treinta y uno

Tomé el cuaderno rojo que me regalaron mientras saboreábamos de a pequeños sorbos un café, mirándonos a los ojos escuchando el murmullo del mar. Estoy frente a la primera hoja, en blanco, y me viene a mi mente: ¿por qué acepté ese pedido amoroso invitándome a que escribiera? Fueron tantas hojas en blanco en nuestras vidas que día a día fuimos llenando en tantos días como hoy, y que nunca las escribimos y quedaron grabadas en nuestros recuerdos, que me dije: “Si deseas puedes escribirlos”, y como siempre me gustó garabatear con la lapicera, me dije: “Hoy tienes la oportunidad de comenzar y así lo haré”

Decidí otear en mi propia historia, en donde guardo miles de recuerdos, felices, tristes, de logros y fracasos, y también de un sin números de ilusiones no logradas.

También, me entusiasmó el poder escribir sobre algo que siempre hice: tratar de imaginar historias de la gente, con las cuales me cruzo todos los días, viendo su mirada, sus gestos, su forma de caminar, de relacionarse, o simplemente de callar, porque para mí todos trasmitimos algo, aunque lo queramos ocultar, quizá sean esas historias que elaboro, solo locuras mías y por ello nunca las escribí, alimentando solo mi imaginación.

De mi poco hablaré, solo que soy un romántico insaciable, enamorado del amor y de la vida, lo que me llevó muchas veces a sufrir momentos ingratos en silencio, porque gracias a que somos distintos nos permite romper una vida monótona, con múltiples sentimientos que nos trasladan de un estado de ánimo a otro, en días como hoy dándoles sentido.

Así buscaré adentro del baúl de mis recuerdos aquellos momentos vividos, que comenzaron sin que lo supiéramos, desde nuestra concepción en el vientre de nuestra madre, generando sentimientos que después impactan en nuestro futuro ser. Desde los dulces momentos vividos succionando los pechos de mi madre, junto a aquellos que compartí con mi familia, mis amigos y compañeros, y los no tan felices de las desilusiones, que sirvieron para que madurase en mí el sentido de la vida, y el agradecimiento a esa misma vida, que me permitió y me permite despertar a tantos días como hoy para darles sentido.

Pero como compartí anteriormente soy tan amante de la vida, que mi fascinación por los demás me lleva permanentemente a observar detenidamente a los que me rodean, o pasan a mi lado, tratando de abarcarlos en una realidad que imagino, a través de lo que me trasmiten, con sus gestos, palabras y hasta con sus silencios, historias que quizá no coincidan con su realidad, pero que a mí me permiten acompañarlos, en soledad.

Así puedo imaginar una historia triste que acompaña a un hombre en situación de calle, el hambre por el que pasa un linyera, o lo que vive un niño descalzo con su carita sucia que me tiende su manita abierta en busca de ayuda, no solo material sino tal vez de compañía y de amor. También me permite volar con mi imaginación, aquel o aquella que se encuentra en un bar, con su mirada triste perdida en su mundo, acompañado por la soledad de un café o un cigarrillo que se consume entre sus dedos; o la pareja que se mira a los ojos permanentemente trasmitiéndose toda una historia en sus miradas.

Me permito también acompañar a esa mujer embarazada, que por su condición de mujer tiene el don más sagrado de llevar en sí, los secretos de dar vida, y que muchas veces imagino viviéndolo en soledad, a pesar de ser el fruto de un amor que solo ella lo sabe.

No solo fabrico en mi mente historias de este tipo, sino que en la vida se nos cruzan diversas personas y están aquellas, que, desde la lujuria, la idolatría y la abundancia solo reflejan felicidad y alegría, y que en mi generan historias distintas, muy lejanas a veces a lo que trasmiten.

Quizá muchas de estas historias coincidan con la realidad, quizá no, son historias que me permiten soñar todos los días, y que ciertas o imaginarias llenaron días como hoy de sus vidas.

Ahora me detengo sobre los trazos de mi lapicera que se deslizó sobre mi primera hoja en blanco, y toma sentido a esta altura de mi vida, el permitirme escribir libre, disfrutando lo vivido, y puedo agradecer a quien una noche estando a mi lado saboreando un café, viendo la luna reflejar su luz sobre las pequeñas olas del mar, las que al romper en la playa nos trasmitían una bella melodía, habiéndome dejado hablar, me tomó de las manos y después de un silencio mirándome a los ojos me dijo: “¿Y porque no escribes todo eso que tienes en tu interior, permitiéndole que salga y que con el tiempo quizá el viento lo lleve a tantos lugares inimaginables en donde lo lea algunos de esos seres a quienes les inventaste una historia y que ellos nunca pensaron que alguien la sabría?”

Por ello es que hoy me decidí a hacerlo.

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